miércoles, 26 de noviembre de 2014

Riego al sur de la ciudad

Santiago es peculiar, a veces amable y muchas veces agraz. En plena primavera, el calor ya pega fuerte, y los días ya más largos concertan un toque diferente.

El atardecer santiaguino, destacado por muchos afuerinos, tiene un caracter distinto cuando se vive desde el sur de la ciudad, y más aún, cuando se siente con la chispeante frescura que se siente al regar el jardín, en plena actividad de contemplación.

Fluyen los aromas al contacto con el agua, sumado al chirrío de los grillos y ese microclima, humedo y templado, en los pavimentos al contacto con el agua fría. Todo confluye a conectarnos con el añorado descanso, al encuentro también con nosotros mismos, con esas emociones que escondidas se han mantenido durante el intenso día.

El acto de regar, más que regar, es una invitación a conectarse, a dar las gracias y también a conciliarse con esas emociones que a veces negamos querer ver.

LA DESPEDIDA, EL DISCURSO

Sorpresivo y repentino, misterioso fue el diagnóstico que ha tejido tú partida.

Don Pedro, Peter, Che Trouvé, Tío Pedro, Pedrosky, papito lindo. Silenciosamente te tendiste en el lecho de tu hijo. En soledad partiste de forma misteirosa, austera y elegante, sin pretensiones, como tú.

Muy lejos de una agonía interminable, optaste por partir cargado de energía. Con desbordante plenitud, te vas entre tus inventos, en pleno del quehacer, de la creación,

Muy lejos también, de nuestro lógico egoísmo, debo yo decir, que te vas en un buen momento.

Sentí que haz alcanzado a conciliarte con tu historia, te reencontraste con algunos viejos amigos, te abriste y nos contaste de tí y de tus andanzas.

Alcancé a abrazarte, a tomar tus manos y decirte cuánto te quiero. Alcancé a sentirte cerca, dificil trabajo, ya sabemos, por tu personalidad...personalidad forjada, también lo sabemos, por tu cuna tan especial: de padre gran soldado, dibujante y anticuario, al que aún de niño, tristemente lo perdiste.

¿Cómo fuiste papa? ¿Cómo fuiste, don Pedro, Tío Peter, Ché Trouvé?

Dificilmente fue tu chista, o tu expresividad, lo que nos ha generado tanta admiración. Bueno, ¿Quién necesita payasos en la vida? Fueron otros ingredientes los que de tí he valorado: Tu inteligencia, tu calma, tolerancia, tu simpleza y forma de ver el munto.

La presición fue una de tus características, y alejado tambiém de las pretensiones comerciales que hoy imperan, fuiste un Ingeniero, de tomo y lomo, amante de las artes de lcrear, una especia de Nikola Tesla, manteniendo las proporciones, por supuesto.

Papito linto, gracias por permitirme ver parte de tú vida, de tu integridad intelectual, de tu serenidad y animosidad en el contemplar.

Gracias por todo, gracias por haber sido la persona que tú fuiste.

Ahora puedes irte tranquilo. Ve, y reencuéntrate con tus padres....Nosotros aquí abajo, vamos a estar bien.


....a mi papa, Pedro Trouvé, en el día de su funeral.


22 de Agosto de 2014.


domingo, 26 de enero de 2014

La Minga

     
Es Sábado y amanece despejado. Es un gran día pero no precisamente porque es para el descanso. Hoy es día de minga, de cambio de casa. Todo listo y dispuesto, la casa nueva vacía espera ansiosa llenarse de sueños, mientras que en la vieja rumbas de cajas apiladas esperan su traslado. El ajetreo comienza temprano, cuando los amigos y familiares acuden en ayuda, a compartir la alegría del cambio, a reir cargando en un camión cajas hasta el borde llenas de ilusión.
 
Pero...no todo es alegría. La noble casa vieja despide su paso, un ciclo que ya acaba. Ella guarda entre sus paredes los secretos más íntimos de sus antiguos habitantes. Los guarda con amor, y con el debido respeto que merece esta silenciosa relación. A ella, a la casa, se le ha conferido una confianza única. En ella se guardan las situaciones más íntimas del hogar, es ella la que evoca los recuerdos más escondidos.

Ella está triste, SÏ, se va su Hogar, se va para no volver más. Pero robusta y sólida, seguirá intacta, soñando y añorando compartir nuevamente junto a sus antiguos moradores. Ella mantendrá un luto, un llanto desde su eterno silencio.

...pero la casa vieja jamás es insolente, no es, por ningún motivo, egoista para con sus amigos de antaño. Sus ventanas abiertas reciben el último fresco, las cortinas le bailan a los ahora despedidos.

Poco a poco, el eco de un cálido vacío se apodera de sus rincones. La casa vieja, llora y ríe, porque sabe que el fresco entrante, la luz cálida y el eco del vacío invitará a nuevos amigos, llegará a ella un nuevo hogar, una nueva familia deseosa de cobijarse de la lluvia, bajo su tejado.