Me agrada y me desagrada,
porque sé que te puede ayudar,
y sé que no sabe escuchar.
lunes, 12 de octubre de 2015
martes, 29 de septiembre de 2015
Ocaso florido
El sol decae y la noche lentamente hace su aparecida. Son los últimos días de septiembre y el tiempo está un poco cambiado. Antaño solía hacer menos frío éste mismo día, no obstante ciertas cualidades perduran, como los aromas que despiertan con la partida del sol. La planta descansa, y la flor estira sus piernas que se abren con torrentosa fuerza hasta ceder a la gravedad. El pétalo caerá después, pero no es tiempo de hablar del futuro, centrémonos en el hoy. ¿El hoy?...Los primaverales aromas me recuerdan tu cuerpo tibio, tu infantil sonrisa, tu delicadeza y, por sobre todo, aquellos deseos que solía guardar celosamente tras imaginarte, en soledad disfrutando de un primaveral ocaso durante mi adolescencia. Pues bien, mí presente tiene más relación con el pasado de lo que creía. Hoy, y ya viviendo mí treintena, al sentir el aroma de las flores que se abren y se entregan a la admiración de quienes grillan en el jardín, no hago más que recordar tu imagen idílica, de labios frescos e infantil sonrisa. Hoy, 15 años más tarde, con incluso más fuerza te anhelo y te deseo. Y claro, como el clima, también matices del deseo mutan, ciertos ingredientes se incorporan al cocimiento de emociones. Quizás, alejado de la inocencia, no sólo me sentiría caer con el primer beso. Hoy, con los primaverales aromas y sonidos del jardín, deseo también abrir tus piernas como lo hacen las flores en una noche de Septiembre, instalar mis labios en tus aromas más íntimos, para luego tomarte así, con la debida fuerza hasta que te liberes, tal como lo hacen las flores al llegar la primavera...
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